Historia de la Osteointegración

¿Qué hace posible un implante dental? Hasta hace no tanto, la posibilidad de introducir implantes artificiales en el cuerpo sin que éstos fueran rechazados por el mismo parecía ciencia ficción. Hoy, gracias a los avances en implantología, no sólo se ha conseguido que el cuerpo humano tolere la introducción de un objeto que le es extraño, sino también que éste lo asimile como si fuese su propia carne. El nombre del proceso por el cual hueso vivo e implante se ligan estructuralmente se conoce como oseointegración, y es el fundamento científico de los implantes dentales. Hoy, desde el Blog de Dental Central, tu dentista cerca de Madrid, en Ocaña y San Martín de la Vega, os hablamos de la Osteointegración y como ayuda a un implante dental.

La oseointegración fue un descubrimiento accidental, realizado por el profesor sueco Per-Ingvar Brånemark mientras estudiaba la regeneración del tejido óseo en conejos de laboratorio. Como parte de su investigación instaló pequeñas cámaras de titanio en el fémur de sus conejos, que más tarde se revelaron imposibles de retirar. El hueso las había integrado; sin tejido blando entre el uno y el otro, implante y hueso quedaron firmemente unidos. El implante dental no tardaría mucho en llegar.

Tras sucesivos ensayos y observaciones, Brånemark decidió que la primera aplicación clínica de éste fenómeno sería la realización de implantes dentales. A pesar de la oposición de muchos de sus colegas de profesión y del inicial rechazo del mundo académico, Brånemark perseveró en su idea, y en 1965 realizó con éxito el primer implante dental de la historia.

Sus primeros pacientes fueron Gösta Larsson y Sven Johansson, dos ciudadanos suecos con graves problemas bucales que habían perdido casi todos sus dientes. Entonces, como ahora, se les ofrecieron dentaduras completas con las que disimular su grave pérdida, pero cansados de los demasiados inconvenientes y deseosos de recuperar una boca normal, sana y plenamente funcional, decidieron someterse a un tratamiento que jamás antes se había realizado.

Por fortuna las intervenciones fueron un éxito total, un inmejorable augurio del rápido desarrollo que iba a ocurrir en el campo de la implantología en los próximos años. A medida que los pacientes comenzaban a sentirse cómodos y seguros con sus nuevos dientes totalmente fijos a la dentadura se descubría el efecto regenerativo que éstos implantes tenían en el tejido óseo de la mandíbula.

Gösta Larsson falleció en 2006, con sus implantes dentales en perfecto estado; Sven Johansson aún vive y sonríe con la dentadura que le fue implantada hace tanto tiempo. Ambos fueron fundamentales en la promoción de la viabilidad de los implantes dentales, ya que el padre de la disciplina, aún tardaría más de quince años en conseguir que su método diera el salto a la práctica odontológica cotidiana.

Gracias a la perseverancia el doctor Brånemark, que continuó desarrollando su práctica aún después de sufrir la burla de la comunidad científica y de que la universidad le retirase la financiación; y a la valentía de Larsson y Johansson, que dieron un paso que cambiaría la vida a miles de personas, hoy el implante dental es un procedimiento normal y seguro.

La oseointegración nos ha permitido revertir el proceso natural de pérdida de dientes y dar solución definitiva a las incomodidades que otro tipo de prótesis producen desde hace tanto tiempo; por fin una dentadura dañada puede rehabilitarse totalmente.

En Dental Central, cerca de Madrid, en Ocaña y San Martín de la Vega; hemos tratado a miles de pacientes con implantes dentales con éxito. Ven para una primera visita totalmente libre de compromiso.

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