El cuidado de la dentadura desde la infancia ayudará a tus hijos a evitar problemas en el futuro. Lo antes que comienza la prevención lo más fácil que será el tratamiento de cualquier problema dental.

  • El chupete:
    La succión es un reflejo natural de los bebés, y para muchos niños el chupete es una fuente de confort y relajación. El chupete es bueno para el estado de salud general del bebé, pero puede ser dañino para la dentadura si su uso se prolonga a partir de los 3 años.
    Si el hábito de la succión continúa después de que hayan aparecido los dientes, puede provocar problemas en la estructura de la boca y en la disposición de los dientes. Como padre, es importante que empieces a retirar paulatinamente el chupete a partir de los 12 o 18 meses.
  • La lactancia:
    Lactar no es sólo una fuente de beneficios nutricionales e inmunológicos para el cuerpo. Los bebés nacen con una arcada y una oclusión mandibular incorrecta, y ambas se corrigen con el esfuerzo que supone la lactancia.
    La lactancia ayuda a desarrollar la musculatura oral, y ayuda a reforzar la capacidad de respiración y deglución.
    La lactancia es fundamental durante los primeros seis meses de vida, pero cuando ocurre por la noche y no es seguida por una limpieza de la boca puede causar caries dentales.
  • Los primeros dientes:
    Suelen aparecer en torno a los 6 y 12 meses, y es normal que los niños experimentes molestias durante el proceso. Sin embargo, síntomas como la fiebre no son normales, y si aparecen debes contactar con el odontopediatra.
    En torno a los 3 años los niños han desarrollado todas las piezas dentales.

Unos dientes saludables empiezan a trabajarse desde la infancia. Como padres es fundamental transmitir la importancia de cuidar la salud de la boca desde la infancia. La higiene es tan importante como trabajar la motivación de los pacientes y el hábito de acudir regularmente al dentista para una revisión.

Algunos consejos para los padres:

  • Nunca des a las visitas al dentista un carácter punitivo. La odontología no debe verse como una consecuencia negativa de los malos hábitos de consumo e higiene. Debe enseñarse que el dentista es parte del cuidado integral de nuestra salud y de nuestra boca.
  • No transmitir al niño miedos personales. Los niños son muy empáticos, y tienden a imitar las reacciones de sus padres ante situaciones que desconocen. Evitar hablar de experiencias desagradables y mantener una actitud positiva ayudará enormemente a facilitar las visitas al dentista.
  • Trabajar la familiaridad con el dentista desde la primera infancia ayudará a perder miedos infundados. Las modernas técnicas de tratamiento nos permiten realizar intervenciones sin ningún dolor y molestia.
  • Nuestros hijos deben aceptar ir al dentista por su propia voluntad y conscientes de su importancia. Es crucial no utilizar premios o amenazas para motivarlos. Del mismo modo, no se debe mentir al pequeño paciente acerca de lo que pasará dentro del gabinete.

Cualquier accidente o imprevisto puede resultar en la pérdida o fractura de un diente. En estos casos, el tiempo de reacción es fundamental para evitar malas consecuencias. En el mejor de los casos, un diente caído podrá volver a implantarse de forma instantánea.

Es importante mantener la pieza perdida en un medio húmedo, y sostenerla por la corona y no por la raíz. Si no se dispone de un medio especial para el cuidado del diente, bastará con transportarlo en leche fría.

En Clínica Dental Central insistimos en la importancia de controlar los horarios de nuestro dentista, y tener siempre a mano una segunda opción en caso de que el accidente ocurra durante la noche o durante las vacaciones.

Si estás embarazada, es importante que se lo comuniques al dentista para que éste pueda adaptar su práctica. Los cambios hormonales del embarazo pueden acarrear problemas de encías, que a su vez afectarán a la salud del bebé.

Hay fases críticas del embarazo durante las cuales es conveniente posponer cualquier tratamiento dental. El segundo trimestre es relativamente seguro, pero aconsejamos retrasar la administración de tratamientos no esenciales hasta después del parto. En ningún momento del embarazo pueden administrarse rayos X.

El embarazo puede complicar la salud de tu boca, de modo que tendrás que extremar tu salud dental para asegurarte de que no aparecen en tu boca bacterias que puedan afectar a tu hijo.

La periodontitis puede tener muchas ramificaciones en el resto del cuerpo. Además de relacionarse con todo tipo de trastornos graves, parece haber una correlación entre el estado de salud de las encías y la fertilidad.

Ya sabíamos que la periodontitis aumenta la posibilidad de sufrir un parto prematuro, pero es que las mujeres a las que les cuesta concebir tienen unas tasas de periodontitis mucho más altas que la media.

El hecho simple es que la mayoría de la población no siente cómoda acudiendo al dentista. Aunque puedas reconocer que estos miedos carecen de fundamento, no debes reprimir tus emociones. Lo mejor que puedes hacer es ser abierto y comunicárselo a tu dentista para que pueda atender a tus necesidades.

Podemos diferenciar entre los miedos subjetivos, productos de la fantasía y del prejuicio; y los miedos objetivos fundados sobre una mala experiencia anterior.

Además de las técnicas de sedación, existen muchos ejercicios de relajación que te pueden ayudar a superar el miedo al dentista. En Clínica Dental Central recordamos a nuestros pacientes que con las técnicas de anestesia y sedación se garantiza un tratamiento totalmente libre de dolor. La ansiedad es producto de nuestra imaginación, y la mejor forma de lidiar con ella es aprender a relajarse y a apartar la mente de aquello que nos preocupa.

Que nuestra dieta tiene un gran impacto sobre la salud de nuestra boca y dentadura no es ningún secreto. Una alimentación saludable tendrá enormes beneficios para la salud de nuestros cuerpos.

Más allá de lo que comemos, es importante respetar el esquema de tres comidas al día seguidas de un cepillado y del uso de hilo dental. Los azúcares, especialmente los de las comidas industriales, deben ser evitados a toda costa. Y los alimentos ácidos deben limitarse y acompañarse con un enjuague de agua que permita retirarlos del esmalte dental.

Los alimentos sin azúcar son un buen principio, pero no debemos creer que podemos comer todos los que queramos sin ningún impacto para nuestra salud bucodental. Como siempre, lo mejor es una dieta equilibrada, variada y sana.

Cuando nos enfrentamos a decisiones es comprensible que queramos escuchar más de una opinión antes de decidirnos. Especialmente cuando éstas decisiones van a afectar a nuestra salud.

En Clínica Dental Central invitamos a nuestros pacientes a acudir a nosotros para escuchar un segundo diagnóstico acerca de sus problemas dentales. Ofrecemos una primera visita totalmente gratuita y libre de compromiso.

La sobrecarga de información puede agobiar a los pacientes y guiarles hacia una decisión incorrecta con respecto a su salud bucodental. El paciente puede dudar de la honestidad del profesional que le atiende si éste no le presenta la información que necesita de forma asequible y comprensiva.

La mejor forma de conseguir una sonrisa bonita es cuidar nuestros hábitos de higiene. Con un poco de disciplina y motivación podrás evitarte la mayoría de los problemas dentales. Es importante inculcar a los niños la técnica adecuada de cepillado, y transmitirles la importancia de ser meticulosos con su higiene.

De forma paralela, tenemos que acudir al dentista una vez cada seis meses. Si éste objetivo es imposible, tienes que cumplir al menos con una visita anual para poder detectar precozmente cualquier problema antes de que se complique demasiado.

De otro modo, se produce un efecto dominó en el que los problemas dentales van agravándose de forma cada vez más acelerada. Al final, los problemas dentales requieren de intervenciones más costosas y más difíciles.

La Odontología es la rama de la Medicina que estudia las enfermedades de los dientes y tejidos blandos de la boca, su prevención y su tratamiento. Entre las enfermedades más frecuentes que afectan a la boca destacan la caries dental y la enfermedad periodontal, que finalmente conducen a la pérdida de piezas dentales y otras complicaciones infecciosas (flemones, etc.). Otras alteraciones, particularmente frecuentes en los niños, son los traumatismos dentales y la maloclusión dental. Por último, una patología relacionada con el estrés es el bruxismo (el rechinar involuntario de los dientes al dormir) y las alteraciones de la articulación mandibular.

La caries es un proceso infeccioso que avanza rápidamente desde la superficie del diente (el esmalte), produciendo la desintegración de éste y del tejido que hay bajo él (la dentina). La zona afectada del diente adopta un tono oscuro y, finalmente, se produce una excavación.

Su origen tiene varias causas. Los cuatro grandes factores involucrados en la producción de la caries son la predisposición del paciente, su dieta, los microorganismos y el tiempo de interrelación entre todos ellos.

caries

La susceptibilidad de cada persona depende de factores relacionados con el diente (forma, posición, estructura, textura etc.), con la composición de la saliva, que ejerce un papel protector y con su predisposición genética.

Las dietas ricas en hidratos de carbono refinados (azúcares) son las más que más predisponen a la caries, sobre todo si son azúcares pegajosos y se ingieren de forma continua a lo largo del día. Los restos de alimentos dulces favorecen la proliferación de las bacterias que hay en la boca y la producción de sustancias ácidas. Estos ácidos tienen la propiedad de disolver el calcio del esmalte, en un proceso que se ve reforzado por la acción de las bacterias de la placa dental. Cuánto más tiempo permanece el azúcar en contacto con el diente más se incrementa el riesgo de caries.

También contribuyen a la aparición de caries una mala alimentación, una higiene deficiente y una mala masticación.

Según lo avanzado de la lesión pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Fisura en el esmalte y en la dentina.
  • Mancha oscura o blanca en los dientes.
  • Sensibilidad al calor, al frío y al dulce.
  • Dolor.
  • Inflamación y supuración de pus.

La caries no cura espontáneamente, sino que da lugar a una destrucción progresiva e irreversible del diente y a infecciones de los tejidos de alrededor.

Las caries pequeñas, tratadas a tiempo, no representan ningún peligro para la salud. Pero la inflamación generalizada de los dientes puede comportar un grave riesgo para la misma. Los focos infecciosos dentarios no tratados conllevan un riesgo de diseminación a distancia de la infección pudiendo ser origen de enfermedades cardiacas, de alteraciones del riñón (glomerulonefritis) o de fiebre reumática.

amalgama plata composite

Para su tratamiento en primer lugar se limpia la caries, eliminando todo el tejido afectado. Para evitar el dolor, suele administrarse anestesia local. Después se rellena la cavidad con distintos materiales (clásicamente amalgama de plata, composite, oro, porcelana). El desarrollo de las técnicas de adhesión a esmalte y dentina ha desplazado a muchos de estos materiales por las resinas de composite, mucho más estéticas pues tienen el mismo color que el diente. Por último, se pule el material de obturación empleado. Con carácter preventivo se puede aplicar un gel a base de flúor.

Es muy importante tratar toda caries con prontitud, antes de que destruya la dentina y alcance la pulpa, donde se encuentran los nervios y vasos sanguíneos del diente, o incluso afecte al hueso de los maxilares. Cuando se afecta la pulpa ya no se puede resolver con un empaste, sino que hay que hacer una endodoncia. Consiste en limpiar la cavidad pulpar del interior diente, eliminando el nervio y los vasos sanguíneos, y rellenarla posteriormente con un material especial, la gutapercha. Como el diente desvitalizado queda más debilitado después de la endodoncia, suele ser necesario colocarle una corona para evitar que se fracture.

En casos de gran destrucción del diente, la única solución es la extracción y restauración con prótesis o implantes.

No es cierto que las caries de los dientes de “leche” no tengan importancia y también deben empastarse en cuanto se detecten. La única excepción es cuando el diente está a punto de caerse, pero si aún va a estar un tiempo en boca hay que empastarlo.

Los hábitos higiénicos deben adquirirse en cuanto salen los primeros dientes. No se debe mojar el chupete o el biberón en azúcar, miel o similares ya que esta costumbre puede dar lugar a la aparición de caries muy extendidas por toda la boca.

El avance de las caries en los dientes temporales del niño es más rápido y afecta al tejido nervioso más deprisa que en los dientes permanentes. Las consecuencias son:

  • Dolor e inflamación.
  • Pérdida prematura del diente, con lo que se mueven los vecinos y no dejan sitio para los dientes permanentes que salen detrás.
  • La infección de la caries puede afectar al diente permanente que se está formando, retrasando o acelerando su salida, desplazándolo e incluso afectando a su esmalte.
  • Si no hay más remedio que extraer un diente de leche, porque esté muy afectado, hay que colocar un mantenedor de espacio para que los dientes vecinos no se desplacen.

Los selladores de fisuras no son empastes, son un tratamiento preventivo que se aplica cuando el diente está sano. Consiste en un revestimiento protector plástico que se aplica a la superficie de mordida de los dientes posteriores y que forma un escudo de protección que evita que la comida y las bacterias entren en las pequeñas cavidades de los dientes y ocasionen caries. Resulta muy conveniente en realizarlo en las primeras muelas definitivas de los niños.

sellador fisuras

La enfermedad periodontal es un conjunto de enfermedades que afectan a los tejidos que rodean y sujetan los dientes a los maxilares. Raramente cursan con dolor intenso, por lo que muchos pacientes las sufren sin ser conscientes de ello.

Es una enfermedad progresiva y destructiva, de modo que los tejidos que se destruyen (encía, ligamento, hueso) ya no se pueden recuperar. De ahí la importancia de detectarla y tratarla a tiempo.

Los primeros signos y síntomas que aparecen en las fases más tempranas de la enfermedad (gingivitis) son el enrojecimiento e hinchazón de las encías y el sangrado de las mismas al cepillarse los dientes o de un modo espontáneo.

periodontal

Cuando la enfermedad avanza y evoluciona a una periodontitis (piorrea) suelen aparecer otros síntomas tales como:

  • Retracción de las encías, sensación de dientes más largos.
  • Movilidad de los dientes por pérdida de hueso de soporte.
  • Separación de los dientes.
  • Aumento de la sensibilidad dentaria, sobre todo al frío.
  • Sensación de quemazón y dolor de encías.
  • Mal aliento.
  • Aparición de abscesos y flemones en la encía.

Es muy importante curar la gingivitis a tiempo, por ser la antesala a la periodontitis (piorrea) que destruye el hueso y el ligamento que soporta los dientes, provocando movilidad y separación de los dientes y, si no se trata, pérdida de los mismos.

El tratamiento incluye instrucciones de higiene oral, la tartrectomía o limpieza de boca por el odontólogo de forma periódica, el raspado y alisado de las raíces dentarias afectada y, en los casos más graves, cirugía de las encías.

En las fases agudas de inflamación es recomendable el uso de colutorios bucales antisépticos. También existen pastas dentífricas y colutorios para tratar la sensibilidad dental que aparece en los pacientes con enfermedad periodontal.

Si ya se han producido desplazamientos de los dientes y hay espacios entre ellos, se pueden recolocar en su sitio con aparatos de ortodoncia.

Para prevenir la caries y la enfermedad periodontal lo fundamental es:

  • Cepillarse los dientes de forma correcta tres veces al día, con pasta dental fluorada.
  • Utilizar la seda dental para limpiar las superficies de los dientes de difícil acceso.
  • En niños con mayor sensibilidad a las caries enjuagarse periódicamente con colutorios de flúor y aplicación tópica de flúor por el dentista. En adultos con sensibilidad a la gingivitis enjuagarse periódicamente con colutorios de antisépticos.
  • En niños en los que esté indicado, colocar selladores de fisuras.
  • Los adultos someterse a limpiezas de boca periódicamente.
  • Tener una dieta adecuada, limitando el consumo de azúcares a las comidas, enjuagando o cepillando tras ello la dentadura.
  • Visitar periódicamente al odontólogo, como mínimo una o dos veces al año, aunque no se sientan molestias, para detectar los problemas en su estadio inicial.

Son lesiones de los dientes o tejidos blandos producidas por una acción violenta accidental sobre la boca, pudiendo ocasionar la fractura o pérdida de uno o varios dientes.

La fractura de la corona dental (la parte visible del diente) suele ser el resultado más frecuente en la dentición permanente. Es importante conservar el fragmento fracturado. Muchos dientes pueden restaurarse con la adhesión del fragmento, sobre todo si éste es grande, está integro, es adaptable, incluye dentina y está libre de caries.

traumatismo dental

La avulsión es la salida completa del diente de su alvéolo, es muy común en niños entre siete y diez años. Los incisivos centrales superiores son los más afectados. El mejor tratamiento es la reimplantación del propio diente. El factor que más repercute en el éxito es la rapidez en realizar el reimplante, lo ideal sería en los primeros cinco a veinte minutos.

Si el diente está limpio el padre o la persona que cuida del niño debe reimplantarlo de la forma más suave, sosteniéndolo por la corona. Si está algo sucio, hay que lavarlo con agua o suero fisiológico y a continuación colocarlo en el alvéolo. Es prioritario acudir a una clínica dental.

Si el reimplante inmediato no es posible, el diente avulsionado deberá ponerse rápidamente en un medio adecuado hasta que pueda realizarse en la clínica dental. La solución salina de Hank, suero fisiológico y la leche son los mejores medios de conservación.

Tras reimplantarlo el diente debe mantenerse en boca sujetándolo a los dientes vecinos mediante un alambre de ortodoncia.

El ser humano ha prolongado mucho sus años de vida y la medicina ha mejorado la calidad de vida de las personas de mayor edad. Uno de los factores más importantes de esta mejor calidad de vida es el mantenimiento de la dentición en buenas condiciones de salud y función. Las caries, los traumatismos o la enfermedad periodontal, son causas que pueden dar lugar a pérdida de dientes.

La falta de un diente deja un hueco que permite que los dientes vecinos y los dientes de la arcada contraria se desplacen hacia él, por la pérdida de puntos de contacto. Eso origina una desestructuración de todo el aparato funcional masticatorio, con repercusiones estéticas y funcionales.

Cuando reponemos un diente perdido:

  • Restablecemos la estética.
  • Restablecemos la función masticatoria.
  • Preservamos los componentes del todo el sistema bucodental: articulación, músculos, estructuras periodontales y tejidos osteo-mucosos.
  • Mejora la salud general porque mejora la alimentación y la digestión.

Según el caso, los dientes que faltan se pueden restaurar con implantes, prótesis fijas o prótesis removibles.

reponer implantes

El implante es un “diente artificial” en el que la función de la raíz del diente la realiza un tornillo de titanio que se implanta en el hueso maxilar. Para ello hay que abrir un lecho en el hueso, con una sencilla instrumentación quirúrgica bajo anestesia local. Tras la colocación del implante hay que esperar un tiempo a que se produzca la integración entre la superficie del implante y el hueso, y después se coloca una corona cementada al extremo libre del implante.

Las prótesis fijas o “puentes” constan de unas fundas que se colocan en los dientes que están en los extremos del espacio del diente o dientes que faltan (se llaman pilares), y que hacen de soporte de la corona que ocupará dicho espacio (póntico). Para poder confeccionar las fundas de los pilares hay que tallar estos dientes para reducirlos de tamaño.

Los materiales con que se hacen los puentes son variados: aleaciones de metales, oro, resinas o porcelanas, y combinaciones de ellos. Hoy en día están de actualidad las coronas libres de metal, totalmente de cerámica, por su máxima estética, o el zirconio, un material de extraordinarias propiedades mecánicas y estéticas.

Los materiales con que se hacen los puentes son variados: aleaciones de metales, oro, resinas o porcelanas, y combinaciones de ellos. Hoy en día están de actualidad las coronas libres de metal, totalmente de cerámica, por su máxima estética, o el zirconio, un material de extraordinarias propiedades mecánicas y estéticas.

Las prótesis removibles son aquellas que incluyen dientes y soportes de metal o resina y que se pueden sacar de la boca por el paciente. Son “completas” si incluyen todos los dientes de una o ambas arcadas y “parciales” si sólo incorporan algunos dientes. Aunque son más incómodas de llevar solucionan los casos en que faltan muchos dientes y no hay apoyos para los puentes.

En los casos en que faltan muchos dientes también existen las soluciones combinadas de implantes y prótesis fijas o removibles. El implante aumenta la sujeción y estabilidad de la prótesis, y la prótesis evita el tener que colocar muchos implantes para rehabilitar la dentadura.

La costumbre de apretar los dientes puede ser consecuencia del estrés o tensión de la vida moderna y también estar relacionado con alteraciones en la posición de los dientes. Los médicos lo denominan “bruxismo”.

bruxismo

Aunque se puede dar a lo largo de todo el día, lo más frecuente es que ocurra durante la noche, de modo inconsciente.

Las consecuencias son un mayor desgaste dentario, molestias en la musculatura de la mandíbula y cuello, y dolores de cabeza. La mayor presión a que se ve sometida la articulación de la mandíbula hace que puedan producirse alteraciones en la misma, con manifestaciones como crujidos, dolor e incluso bloqueos que impidan cerrar la boca en un momento dado.

Para evitar estos problemas hay que dormir con una férula de descarga, que es un aparato a medida que se coloca en los dientes, separando un poco los superiores de los inferiores, de modo que impide que se aprieten unos contra otros.

La causa más habitual del mal aliento son unas bacterias que se desarrollan en la parte posterior de la lengua, que generan sustancias sulfurosas que producen el mal olor. Para eliminarlas hay que cepillarse la parte posterior de la lengua con el cepillo, o con unas espátulas especiales para la limpieza lingual. También hay colutorios con productos que atacan a esas bacterias.

En otros casos el mal aliento es el resultado de una enfermedad periodontal, ya que los restos de exudados y sangre que se forman en las encías enfermas se degradan produciendo el mal olor. Para su tratamiento habrá que tratar, pues, la enfermedad periodontal. También las prótesis mal ajustadas pueden ser las causantes.

También grandes caries o puentes más ajustados pueden retener restos de comida que si no se eliminan bien con un cepillado y con el uso del hilo dental pueden entrar en descomposición produciendo un aliento desagradable.

En el resto de casos, los menos, el mal aliento está provocado por alteraciones digestivas y deberán tratarse por el médico. En cualquier caso, conviene solicitar una revisión al odontólogo que descarte unas u otras causas y establezca el tratamiento adecuado para cada caso.

Las técnicas de blanqueamiento están destinadas a “aclarar” el color de los dientes. Los procedimientos varían en función de la causa por la que el diente se ha oscurecido. Básicamente estas técnicas consisten en la aplicación de distintos productos químicos sobre la superficie del diente (en dientes vitales) o en el interior de la cámara pulpar del diente (en dientes no vitales o endodonciado).

dientes blancos

Los agentes blanqueadores más utilizados son el peróxido de hidrógeno y el peróxido de carbamida. El tratamiento se suele iniciar en consulta con la aplicación del blanqueador bajo activadores luminosos, y se continua en casa con férulas transparentes para aplicar el producto durante un tiempo establecido diario. Este es uno de los medios más sencillos, seguros, y menos invasivos de aclarar dientes vitales pigmentados y disminuir o eliminar manchas.

Cuando las manchas son muy profundas o está alterada la estructura y morfología dentaria, se puede recurrir a la colocación de carillas de porcelana, que sólo cubren la cara anterior del diente, dándole un aspecto totalmente normal.

Cada vez hay más pacientes que consultan al profesional sobre diferentes posibilidades estéticas en sus dientes, para lo que se han diseñado materiales para satisfacer las demandas cosméticas de pacientes jóvenes y no tan jóvenes que quieren añadir un elemento divertido y atrevido a su sonrisa.

sonrisa divertida

Quienes lo desean, disponen de pequeñas piezas con forma de joya, fabricadas con cristal de vidrio, en varios colores (transparente y azul zafiro), y tamaños (entre 1,8 y 2,5 mm de diámetro), que se colocan fácilmente en el diente sólo con una técnica adhesiva, sin tallados ni anestesia, ni daño alguno al esmalte, obteniendo una sonrisa “brillante”.

  • Evita fumar: tu boca y tu salud general te lo agradecerán.
  • Cepilla los dientes al menos dos veces al día, mañana y noche.
  • Es preferible un cepillo rotatorio. Cámbialo cada tres meses.
  • Si no puedes cepillarte después de comer enjuágate con agua.
  • Procura no comer dulces entre comidas, y toma fruta de postre.
  • Utiliza hilo dental una vez al día para Limpiar donde no llega el cepillo.
  • Antes de acostarte enjuágate con un colutorio que tenga flúor.
  • Revisa tu boca en el dentista al menos dos veces al año.
  • Visita al dentista si estas embarazada y adviértele de tu estado.
  • A partir de los 6 años aparecen los dientes definitivos: revisión anual.
  • Dolor dental o hinchazón en la cara, en especial si tienes fiebre.
  • Dientes sensibles al frio o al calor.
  • Encías que sangran o se inflaman.
  • Dientes que se mueven o caen.
  • Falta de piezas dentales. Roturas accidentales.
  • Manchas o color extraño en los dientes. Placa calcificada (sarro).
  • Mal aliento o mal sabor de boca.
  • Dientes mal colocados, dificultades o dolor al masticar.
  • Dolor repetitivo por Ia erupción de las “muelas del juicio”.
  • Dentaduras y prótesis mal ajustadas que rozan o se mueven.