De las prótesis a los implantes dentales

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Si has perdido uno o más dientes de tu boca es muy posible que estés buscando un recambio. Por fortuna, no eres el primero. La necesidad de dientes postizos es tan antigua como la humanidad misma. Tenemos evidencia arqueológica de que en Egipto realizaban sencill0s implantes dentales hace ya más de 3500 años. Hoy, desde el Blog de Dental Central (tu dentista cerca de Corral de Almaguer, en Ocaña y San Martín de la Vega), os hablamos de los orígenes de los implantes dentales.

Desde muy antiguo, y a lo largo y ancho del globo, las piezas perdidas eran sustituidas por dientes ajenos (humanos o animales) o por tallas realizadas a partir de hueso, roca o madera; y fijadas con hilo de oro. Hoy, desde el Blog de Dental Central tu dentista cerca de Corral de Almaguer, en Ocaña y San Martín de la Vega, os hablamos de los orígenes de los implantes dentales.

Ya entonces se conocían los pequeños inconvenientes de las prótesis dentales. Éstas se movían, a menudo no se integraban bien con la mandíbula y se desprendían con facilidad. A pesar de ello, estos sencillos procedimientos fueron la norma hasta el S.XVIII, cuando se desarrollaron en Inglaterra las primeras dentaduras de porcelana. Paradójicamente, la revolución industrial significó un empeoramiento generalizado de la salud dental, pues a la esperanza de vida alarga se sumaba un muy elevado consumo de azúcar. Hacían falta más recambios que nunca.

La fabricación de dentaduras postizas evolucionó muy rápidamente, haciendo uso de los nuevos materiales y refinando una técnica que acabaría por producir piezas de una gran naturalidad. Las llamativas bases de hueso y de metal quedaron atrás en favor de la vulcanita, fácilmente moldeable y con un discreto tono rosado. Donde antes se necesitaban piezas de metal, o simplemente confiar en la succión, para mantener la dentadura en su sitio, aparecieron adhesivos y sutiles enganches. En el S.XX las dentaduras postizas llegaron a su forma actual. Una cuidada técnica de fabricación y moldeado, unida al uso de resina y cerámica permite hoy a los dentistas ofrecer a sus pacientes recambios económicos, cómodos y de una gran fiabilidad.

Si bien la evolución de las prótesis dentales había producido resultados muy satisfactorios, aún quedaba por dar un paso de gigante: los implantes dentales. En 1952 el cirujano sueco Per-Ingvar Branemark realizó un descubrimiento sorprendente; no era capaz de retirar una pieza de titanio que había implantado en un animal de laboratorio, el hueso lo había integrado. Así se descubrió ésta fantástica propiedad del titanio, que permitió a los odontólogos desarrollar por primera vez recambios permanentes que emulan la estructura natural del diente.

Lo que antes era un procedimiento extremadamente complejo y caro es hoy un tratamiento habitual. Los avances en implantología nos permiten instalar, mediante tornillos de titanio, dientes cerámicos esculpidos de forma individual directamente en el hueso de la mandíbula, que se encargará de sostenerlo de forma permanente. Sin adhesivos, sin desprendimientos; los implantes son cómodos, estéticos y, lo que es más importante, tan funcionales como un diente original.

Aún hoy es normal ofrecer tanto prótesis como implantes a los pacientes que buscan sustituir una pieza perdida, pues existen supuestos que podrían hacer a la primera preferible. Por su lado los implantes, junto con la habilidad de los especialistas, siguen desarrollándose a una velocidad vertiginosa, y ya, por primera vez en la historia, podemos restituir la integridad de nuestra dentadura de forma plena

En Dental Central, cerca de Corral de Almaguer, en Ocaña y San Martín de la Vega, hemos ayudado a miles de pacientes a aprovecharse de estos avances de la tecnología. Ven para una primera visita sin compromiso.

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